Todo era perfecto en mi sueño, muy ordenado, tenía mi horario de clases e iba a ir a la primera. Todo estuvo bien ese día. Pero al siguiente cuando ya estaba en la escuela recordé que no había hecho una tarea y me dispuse a hacerla. Lo malo fue que no terminé a tiempo y ya era muy tarde para ir a la clase a entregarla. Así que me fui de ahí. Me fui a un lugar solitario para pensar. llegué hasta el lago de Chapala, y me metí a nadar un rato. Así, con todo y la ropa puesta. Recuerdo que estaba muy cansada, no sé porqué, y el cielo estaba nublado, de esos nublados que dan mucho sueño. Así que de pronto me quedé dormida y no supe nada de mí, sólamente sentía cómo me arrullaba el movimiento del agua, y muy en el fondo estaba preocupada por ahogarme, pero no sucedió nada malo, ya que en los sueños siempre respiro bajo el agua, aunque se siente un poco más denso. Al despertar me di cuenta que había estado dormida mucho tiempo, y que el agua era salada y yo estaba dormida con la boca abierta, tenía heridas en la boca, como si el agua me hubiera raspado con su sal e irritado mis labios. Cuando llegué a la orilla había una casa de tamaño mediano, de dos pisos, color blanco, sin nada alrededor mas que arena y una barda gris, que hacía las veces de muelle cuando subía la marea.
Al acercarme a la casa encontré a mi tía y a mi prima viviendo ahí, me invitaron a quedarme un rato. Yo les conté que me había quedado dormida en el agua y que así era como había llegado hasta ahí. Pero pareció no importarles. Le hablé a mi mamá y le dije que si podía ir a recogerme, porque ya eran las 11:37 pm y no pasaban camiones. Le dije que me recogiera en el Soriana que estaba junto a la gasolinera debajo de la torre de Chapala, que en mi sueño existía solamente, era como la casa de los supersónicos, de color blanco, era como un hotel, con muchas luces. Y ahí la esperé un rato hasta que desperté.
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