7/11/13

Sin mirar

Estaba tratando de escribir una historia cuando un ángel entró en mi habitación. No lo vi, pero lo sentí. Sabía que si me volteaba, indudablemente lo vería. Pero no tenía ganas de hacerlo, porque no soy de esas personas que se emocionan al estar cerca de las celebridades. Por lo tanto, si esa figura celestial deseaba entrar en mi habitación, por mi estaba bien, con tal de que no me interrumpiera.

Hacía frío y se escuchaba la lluvia caer. Justo en ese momento, mi mano comenzó a moverse, como si la presencia del ángel emitiera un campo de energía inspiradora. No paraba de escribir, no podía detenerme ni en los puntos.


Entretanto, empezaba a incomodarme la mirada de aquel ser sobre mi espalda. Me pregunté cuál sería el motivo de su visita. Probablemente un mensaje como:"El apocalipsis está cerca" o algo por el estilo.

Lo peor que podría pasar sería que dijera: "Ha llegado tu hora". No sé que haría. Tal vez intentaría escapar y correr lo más rápido posible. Tendría que encontrar a alguien que me ayudara.
Tal vez un señor con sombrero, barba y gabardina...

-¡¿Puede ayudarme señor?! ¡Un ángel ha vendo por mi alma!

Entonces se quitaría el sombrero y sonriendo diría mostrando sus dos enormes cuernos:
- Si no quieres ir con un ángel, puedes venir conmigo.
Entonces le daría las gracias e inmediatamente regresaría con el ángel y le diría firme y directamente:

-¿Podré terminar de escribir mi historia?

Y el me contestaría tranquilo:
-A donde vamos no lo necesitas. Todas las historias ya están escritas. 
-¿Entonces en el cielo hay muchos libros?
-Solo uno, pero contiene todas las historias del universo.

Vaya, ese sería un final demasiado perfecto.

Suspiré y dejé de escribir por un momento. Había decidido voltear a verlo.
Despacio giré mi cabeza. Su brillantez me deslumbró. Era increíblemente hermoso.
Me miró a los ojos por un instante. Rió deliciosamente meneando la cabeza. Y desapareció.